Ruta Mágica de Bocairent

La Ruta Mágica es la mejor forma de conocer el Barrio Medieval de Bocairent, ya que paseando tranquilamente nos encontraremos con los elementos claves que definen su fisonomía: casonas de alturas sorprendentes, calles señoriales y otras más estrechas y las casas recayentes en el barranco, como auténticas casas colgantes.

La ruta parte desde la plaza del Ayuntamiento, donde sorprenden las enormes casonas de los siglos XVII y XVIII con una altura de hasta ocho pisos; eso es fruto del fuerte desnivel del montículo en el que están ubicadas; por el otro lado de de las casas, se accede a los pisos quinto o sexto. Dejamos atrás la plaza y nos adentramos por la calle Mosén Hilari, flanqueada por grandes casonas hasta llegar al Mirador de “les Covetes dels Moros”, donde podremos apreciar la peculiaridad de este monumento excavado en una pared rocosa y formado por una cincuentena de pequeñas estancias. Avanzando por la ruta, llegaremos al puente de Darrere la Vila y a las Covetes del Colomer.

A partir de aquí, el camino se hace más estrecho y más interesante: un sendero nos acerca a esas casas colgantes, que recaen sobre uno de los barrancos que rodean Bocairent.

Este trayecto sorprende, además, por la dureza de la roca y cómo los agricultores locales siempre la han trabajado para sacarle el mejor provecho: las huertas escalonadas, las corrientes de agua pasando por acequias excavadas; la Cueva de “En Gomar” donde se han encontrados restos prehistóricos y donde se construyó un molino harinero que, en el siglo XVI, aún sorprendía a Martí de Viciana por su monumentalidad.

Cuando aún estamos absorbiendo todos estos encantos, nos encontramos una antigua fábrica textil, que explica parte de la historia de Bocairent: el uso de los saltos de agua como fuente de energía para la industria, clave en el desarrollo local. Posteriormente, encontraremos el mercado municipal, un privilegio que ostenta Bocairent desde que fue otorgada su Carta Puebla el año 1256. Siguiendo la ruta, llegaremos a nuestro punto de partida.

Cuando aún estamos absorbiendo todos estos encantos, nos encontramos una antigua fábrica textil, que explica parte de la historia de Bocairent: el uso de los saltos de agua como fuente de energía para la industria, clave en el desarrollo local. Posteriormente, encontraremos el mercado municipal, un privilegio que ostenta Bocairent desde que fue otorgada su Carta Puebla el año 1256. Siguiendo la ruta, llegaremos a nuestro punto de partida.